Depresión Infantil

Publicado en por cristian-gerard

La depresión constituye un constructo que en décadas pasadas se estudiaba entre la población adulta pero a últimas fechas se ha reconocido como un problema de salud cada vez más creciente entre la población adolescente. Se le ha achacado su presencia a los cambios físicos, afectivo-emocionales, sociales e intelectuales que la etapa de la adolescencia representa en el ser humano y que puede ser una queja pasajera o constituirse como una entidad que de agravarse puede traer consecuencias asociadas con el consumo de drogas, la violencia, las dificultades escolares, la propensión a los accidentes o hasta el suicidio. Su detección oportuna constituye una de las primeras tareas de la psicología para el establecimiento de estrategias de intervención entre los jóvenes.

 

La depresión en niños y adolescentes se asocia con pobre funcionamiento psicosocial, alta comorbilidad psiquiátrica, el riesgo de episodios recurrentes o de inicio del trastorno bipolar. En particular los trastornos de ansiedad y los trastornos perturbadores de la conducta, están bien identificados como los factores de riesgo para una depresión posterior. La sintomatología depresiva subclínica, también denominada "desmoralización", también identifica a poblaciones de alto riesgo. El riesgo familiar de trastornos depresivos involucra tanto factores genéticos y psicosociales. La discordia civil, la falta de comunicación y las prácticas de crianza disfuncionales están a menudo presentes en familias con trastornos afectivos y pueden estar implicados en el aumento de la vulnerabilidad depresiva en los hijos. La investigación sobre la vulnerabilidad individual en los niños y adolescentes se ha centrado en las características temperamentales y cognitivas.Rasgos de temperamento describen las diferencias individuales en la reactividad y comportamiento. Alta emotividad, definida como la tendencia a enojarse con facilidad e intensamente se ha asociado con un mayor riesgo de depresión posterior. Estilos cognitivos incluyendo baja autoestima, baja competencia social y atribuciones negativas también se asocian con una mayor probabilidad de síntomas depresivos. (Purper-Ouakil D, Michel G, Mouren-Siméoni MC. Vulnerability to depression in children and adolescents: update and perspectives. Encephale. 2002 May-Jun;28(3 Pt 1):234-40.)

 

Intervenciones psicológicas y educativas para la prevención de la depresión en niños y adolescentes. El trastorno depresivo es común y tiene un impacto importante en el funcionamiento de los jóvenes. El objetivo de esta revisión fue evaluar la efectividad de los programas diseñados para prevenir su aparición. Se encontró que, en comparación con ninguna intervención, los programas psicológicos de prevención de la depresión fueron efectivos para prevenir la depresión, y algunos estudios demostraron una disminución en los episodios de enfermedad depresiva durante un año. Hubo algunos problemas con la forma en que se realizaron los estudios aunque a pesar de este hecho los resultados son alentadores. Se encontraron datos para apoyar los programas tanto específicos como generales, lo cual es importante debido a que es probable que los programas generales sean más fáciles de implementar. Se recomienda la realización de más estudios de investigación para identificar los programas más efectivos y para probar los mismos en el mundo real. (Merry S, Hetrick S, Cox G, Brudevold-Iversen T, Bir J, McDowell H. Intervenciones psicológicas y educativas para la prevención de la depresión en niños y adolescentes. Cochrane Database of Systematic Reviews 2011 Issue 12. Art. No.: CD003380. DOI: 10.1002/14651858.CD003380)

 

Terapias psicológicas versus medicación antidepresiva, solas y en combinación, para la depresión en niños y adolescentes. Los trastornos depresivos son frecuentes en niños y adolescentes, y se ha sugerido que las tasas de prevalencia generales para los adolescentes (13 a 18 años) son de un 5,7% y para los niños (menos de 13 años) de un 2,8%. Los síntomas comunes de la depresión en niños y adolescentes incluyen decaimiento anímico, pérdida de interés en las actividades que alguna vez disfrutaron, dificultades con la concentración y la motivación, cambios en el apetito y el sueño, irritabilidad, síntomas físicos como cefaleas o dolor de estómago y en algunos casos pensamientos suicidas. Cuando los trastornos depresivos no se tratan en los primeros años es probable que continúen hasta la edad adulta, y pueden ser cada vez más difíciles de tratar con el transcurso del tiempo. Tanto las terapias psicológicas como la medicación antidepresiva pueden usarse para tratar la depresión en niños y adolescentes. Las terapias psicológicas, a veces llamadas “terapias de conversación”, incluyen el trabajo con un terapeuta capacitado para tratar la depresión. Las terapias psicológicas utilizadas comúnmente son la terapia cognitivo-conductual (TCC), la psicoterapia interpersonal (PTI) y la terapia psicodinámica. Hay muchos tipos diferentes de medicación antidepresiva, de los cuales todos se han desarrollado específicamente para trabajar en los productos químicos del cerebro que se consideran vinculados a la depresión. Se ha realizado investigación sobre las terapias psicológicas y la medicación antidepresiva, solas y en combinación, para evaluar los efectos de estas intervenciones sobre la depresión en niños y adolescentes.

Para evaluar si alguna intervención o una combinación de ambas es la más efectiva, se incluyeron estudios que compararon: (1) cualquier terapia psicológica con cualquier medicación antidepresiva; (2) cualquier combinación de estas terapias (una terapia psicológica más medicación antidepresiva) con cualquier psicoterapia sola o medicación antidepresiva sola; (3) cualquier combinación de estas terapias (una terapia psicológica más medicación antidepresiva) con un placebo o 'tratamiento habitual; (4) cualquier combinación de estas terapias (una terapia psicológica más medicación antidepresiva) con cualquier terapia más un placebo.

Se incluyeron 10 ensayos controlados aleatorios (ECA) con 1235 participantes en esta revisión. Estos ensayos realizaron una variedad de comparaciones diferentes y sólo un número pequeño ensayos contribuyeron con información acerca de cada una de las comparaciones realizadas en la revisión. Aunque la mayoría de los análisis incluyeron más de un ensayo, los resultados de estos ensayos a veces difirieron considerablemente o incluso fueron contradictorios. En cuanto a los efectos adversos del tratamiento, en un ensayo, las tasas de pensamientos suicidas fueron mayores en los que recibieron medicación antidepresiva, en comparación con los que recibieron terapia psicológica. En términos generales, no fue posible establecer conclusiones consistentes a partir de los metanálisis, ni establecer qué estrategia de intervención fue más efectiva.

En resumen, sobre la base de las pruebas disponibles, no se sabe si la terapia psicológica, la medicación antidepresiva o una combinación de las dos es más efectiva para tratar los trastornos depresivos en niños y adolescentes. (Cox G, Callahan P, Churchill R, Hunot V, Merry S, Parker A, Hetrick S. Terapias psicológicas versus medicación antidepresiva, solas y en combinación, para la depresión en niños y adolescentes. Cochrane Database of Systematic Reviews 2012 Issue 11. Art. No.: CD008324. DOI: 10.1002/14651858.CD008324)

 

Tratamientos para la prevención de la recurrencia de la depresión en niños y adolescentes. Muchos niños y adolescentes con diagnóstico de trastorno depresivo presentarán una recaída o recurrencia de los síntomas. Se conoce poco acerca de qué enfoque terapéutico funciona mejor para evitar que ocurran estos eventos, una vez que un niño o un adolescente ha tenido una remisión o se ha recuperado de un episodio depresivo. Esta revisión tuvo el objetivo de determinar la eficacia de las intervenciones tempranas, que incluyen intervenciones psicológicas, sociales y farmacológicas, para prevenir la recaída o la recurrencia de los trastornos depresivos en niños y adolescentes. La revisión incluyó nueve estudios que evaluaron la eficacia de la medicación antidepresiva y las terapias psicológicas para reducir el riesgo de un episodio depresivo futuro en niños y adolescentes. Los ensayos variaron en cuanto a su calidad y diseño metodológico, lo que limita las conclusiones que podrían establecerse a partir de los resultados. En general, la revisión encontró que la medicación antidepresiva disminuye la probabilidad de que los niños y adolescentes presenten otro episodio de depresión en comparación con una pastilla placebo. Las terapias psicológicas también parecen promisorias como tratamiento para prevenir los episodios depresivos futuros; sin embargo, debido a los problemas ya mencionados relacionados con la calidad del ensayo y el diseño, junto con el escaso número de ensayos incluidos en la revisión, no está claro cuán efectivas son estas terapias actualmente. (Cox G, Fisher C, De Silva S, Phelan M, Akinwale O, Simmons M, Hetrick S. Intervenciones para la prevención de la recaída y la recurrencia del trastorno depresivo en niños y adolescentes. Cochrane Database of Systematic Reviews 2013 Issue 4. Art. No.: CD007504. DOI: 10.1002/14651858.CD007504).link

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